Ante la mirada impasible de la comunidad internacional, la República Centroafricana está siendo atacada y expoliada por un nuevo grupo rebelde musulmán, denominado Seleka. Han arrasado misiones, casas, escuelas y hospitales, robando todo lo que se encontraban a su paso. También han quemado iglesias, profanando la Sagrada Eucaristía. Mons. Juan José Aguirre, obispo español de la diócesis de Bangassou, ha declarado a Ayuda a la Iglesia Necesitada que "hay un ensañamiento brutal contra la Iglesia Católica". Como él, el resto de obispos se ha negado a abandonar a sus fieles, a pesar de que están en el punto de mira de los rebeldes. Ha habido ejecuciones sumarias, violaciones a mujeres y todo tipo de pillajes. Familias enteras han huído del país.
El pasado mes enero, Ayuda a la Iglesia Necesitada envió una ayuda de emergencia a la diócesis de Kaga Bandoro, una de las más castigadas por los rebeldes. Ante la extrema situación de necesidad, se ha aprobado una nueva ayuda, por un total de 200.000 euros, para reconstruir las iglesias y casas, o también para conseguir nuevos vehículos y reponer así los que han robado los rebeldes. El Papa Francisco ya ha pedido el cese de la violencia en la República Centroafricana. Unimos nuestra oración a la del Santo Padre pidiendo por "todos los que sufren, en particular para los parientes de las víctimas, los heridos y las personas que han perdido su casa y que han sido obligadas a huir".
Enciende una vela
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